Entre la luz y los elementos

webmaster Septiembre 29th, 2007

La vida se abre paso Un apunte de Cesar Sanz Marcos, os dejo un enlace a su Exposición virtual

Y el génesis de este viaje a Tierras Altas viene predestinado por la luz. Una toma realizada por una publicación anterior con la magia de la luz, irrepetible, de las tardes invernales. Tonos cálidos y azules, las vacas pastando mientras reciben en su piel la languidez de los últimos rayos; el acebal, que parece, a punto de prender. Bucólico y pastori.l. Sencillo y hermoso

Antes de este viaje, entre el cielo y la tierra, yo ya había percibido, además de su luz, un péndulo cíclico oscilando hacia las sombras. Destierro, soledad, rigor climático inmisericorde, decadencia económica de unas tierras, antes, opulentas…

Eran mis primeras iniciáticas percepciones (viajes de hace 30 años) acompañando a mi padre en su faena. Luego vendrían las emociones de aquellos, más íntimos, pasos de la hoguera, en compañía de algunos amigos.

Media docena de años después, con Andrés, amigo del alma, en busca de la sabiduría apícola en tierras yangüesas, cuando los ochenta estrenaban su incertidumbre.

A principios de los noventa, con mis hijos balbuceando sus primeras palabras, -¡aquellas dos semanas inolvidables en la belleza primigenia de Diustes!- en la casa prestada por un amigo a la que teníamos que llevar agua de la fuente y soplar la luz de las velas, antes de las buenas noches. El cuerpo a cuerpo con la realidad circundante a través de las excursiones de las tardes. El contacto con unos paisajes y lugareños, aierados en la autenticidad. Entendiendo la inquebrantable voluntad de unas gentes dispuestas a oscilar el péndulo hacia la luz, costara lo que costara. Titánica tarea, de lucha, contra un destino incierto.

Hoy, afortunadamente, hay signos para que la tendencia hacia la inercia negativa se vaya invirtiendo. Todo pasa porque haya gentes que quieran vivir en estos espacios, a más de mil metros sobre el nivel del mar. Hay potencial y tendrá que haber imaginación.

¿Una comarca deshabitada, en medio de un mundo superpoblado, a sólo dos horas del apiñamiento y del estrés? La libertad tiene un precio y más, en estos tiempos que corren. La cita cervantina elegida por el autor es el hilo conductor del discurso gráfico y verbal de este álbum. La libertad y la tierra para quienes la buscan y la labran.

Pero antes de todo, como siempre, la memoria buscando la niñez. En los albores de los setenta, salimos de las aulas del Instituto, para ir a grabar a coro, con fines desconocidos, a los estudios de la emisora radiofónica Radio Juventud, en el Palacio de los Condes de Gómara. Cantamos (como sólo los niños pueden hacerlo) la canción popular más hermosa y universal que en Soria se haya evocado:

¡Ya se van los pastores

a la Extremadura!

Ya se van los pastores

ya se van marchando

más de cuatro zagalas

quedan llorando.

¡Ya se van los pastores

a la Extremadura!

ya se queda la sierra

triste y oscura.

Porque en Soria, y más en Tierras Altas, todos tenemos grabado a fuego el gen del pastor: el bíblico, el de Homero, el de Virgilio, el de Garcilaso, el de Machado, el de Miguel Hernández…Y, porque en el principio, además de la luz, fue el verbo.En El Cubo de la Sierra, septiembre de 2006. César Sanz Marcos.  

 

 

Responder a éste artículo

Debes estar registrado para escribir un comentario.